TESA O LA MUJER SALVAJE
- Bertha Diaz Olmos
- 17 sept 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 22 sept 2021

Al leer la novela de Enriqueta de la Cruz, "Nada es lo que Parece", el personaje de Tesa llamó poderosamente mi atención, tanto por la forma en que se enfrenta al mundo, como por la manera en que resuelve valientemente su misión al desvelar y manifestar la realidad en que vivimos. Esto trajo a mí memoria el libro “Mujeres que corren con lobos”, de Clarissa Pinkola, discípula de Karl Jung, cuyas palabras utilizo para explicar mi fascinación por el personaje principal:
“Una de las cosas más poderosas y tranquilizadoras que podemos hacer para intervenir en un mundo tormentoso es: ponernos de pie y mostrar nuestra alma. Un alma en la cubierta brilla como el oro en tiempos difíciles. Su luz echa chispas, puede enviar señales, y hacer que las materias adecuadas se enciendan. Mostrar la luz del alma en tiempos tenebrosos como éstos, ser feroces y a la vez capaces de mostrar compasión hacia otros, son actos de inmenso valor y de mayor necesidad. Las almas que luchan por despertar, toman luz de otras que están completamente despiertas y dispuestas a dejarse ver. Si quisieras ayudar a serenar el tumulto, sería sin duda una de las cosas más poderosas que podrías hacer.”
Tesa, es la periodista que dentro de la realidad globalizada, tergiversada y corrupta, conserva “su credibilidad”, lo que la hace única en un mundo donde –como bien dice la autora- personas, países y creencias son monedas de cambio. Los fanáticos se mueven a su antojo con su doble moral, mientras que, los medios de comunicación junto con los políticos, proclaman que todo está permitido.
La percepción que los otros personajes de la novela tienen de Tesa es, la de una mujer que salta al vacío, que se pregunta constantemente, que huye de la realidad. Es decir, una persona inestable a la que siempre se le puede poner en “primera fila del combate”, por eso queda atrapada en la maraña de intereses creados. El desconcierto de Tesa se podría verbalizar con los versos: “Ciega, sorda, paralítica, quisiera salirme de la ruta y saber dónde está mi destino, cómo tengo que construirlo… con el vientre o con la pluma…”.
Los lobos y las mujeres son fieros en el arte de adaptarse a las circunstancias. Como periodista, en lugar de dedicarse al marketing mediático, Tesa entiende que “tiene la obligación de dejar constancia de todo lo que la rodea”. Y, es allí y en esa función, donde se convierte en nuestra confidente y aliada para estremecernos con sus revelaciones. Consciente de ser diferente se pregunta: “cómo consiguen volvernos tan estúpidos en este lado del mundo” y se refiere a un Occidente globalizado que no es otra cosa que: “Un mundo de cubos, unas cárceles de dinero, unos ojos con pantallas de TV, unos países envueltos en el verbo comprar… su velo, este velo”.
Para hablar del comportamiento de la gente, cito a la autora: “lo mezcla todo, ignora lo que se dice, se identifica a base de spots publicitarios y de propaganda, donde personas países y creencias son monedas de cambio”. Y es en la reflexión y comprobación de esta realidad donde Tesa empieza a encontrarse y aceptarse. Para desarrollar su conciencia busca lo que se ocultaba detrás de lo observable y, de acuerdo con su idiosincrasia, una vez descubierto, siente la necesidad de difundirlo para despertar a la gente “desgarrando los velos”, sin importar las consecuencias. Una vez destapado el asunto públicamente y conseguido su fin, Tesa desaparece y se convierte en “forastera”, una voz en off parece que le dice: “Cuando descubras tú camino, tú destino y tengas que pagar el precio de la soledad y el exilio: no llenes el vacío con lo que te resulte más fácil o lo que tengas a la mano, “Espera a encontrar la medicina adecuada, la reconocerás porque tu vida será más fuerte y no más débil." y al continuar afrontando su destino de revelaciones escribe un artículo que la identifica. Dice la autora: “Los extremistas que quieren dominar al mundo, enriquecerse al máximo, eliminar la crítica, siguen tejiendo su red" pero también, de acuerdo con la Ley Universal de Equilibrio: desde otros y todos los lugares del mundo hay personas que cogen el testigo y luchan para recordarnos que el periodismo ha sido considerado y respetado como el Cuarto Poder”. No permitamos que nos manipulen hasta el punto de olvidar lo que representa ese Cuarto Poder –único, último recurso, contrapunto y Voz de la mayoría silenciosa. No lo olvidemos.

Publicado en. Revista UNAM Archipiélago. Revista de Nuestra América http://www.revistas.unam.mx/index.php/archipielago/article/view/20019/19010
Bibliografía: Mujeres que corren con lo lobos, de Clarissa Pinkola Estés, Ediciones Biblos, Barcelona,
Bertha maría Díaz Olmos, El Agua Insomne, Editorial Arte y Periodismo, México, 1977.
Enriqueta de la Cruz (Fuente del Maestre, Badajoz) Periodista y escritora española, residente en Madrid. Ha trabajado y colaborado en diversos medios de comunicación, como Radio Nacional, Cambio 16, Tribuna, Nuevo Lunes, Diario Ya y Radio 80. Ha sido asesora del Ministerio de Economía. Es autora también de la novela El Testamento de la Liga Santa. Artículo publicado en Archipiélago.Revista Cultural de Nuestra América.ISSN14023357
Psicología literaria basada en la novela de Enriqueta de la Cruz, “Nada es lo que parece”. Palabras pronunciadas en la presentación de la novela en el Centro Municipal de Cultura, Getafe, Madrid, noviembre de 2007
Publicado 30th September 2009 por berthdolmos@gmail.com Etiquetas: ARCHIPIÉLAGO REVISTA CULTURAL DE NUESTRA AMÉRICA UNAM ENRIQUETA DE LA CRUZ MÉXICO NADA ES LO QUE PARECE RESEÑA






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