JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. ESTUDIO DE LA FILOSOFÍA DE LOS POETAS
- Bertha Diaz Olmos
- 14 mar 2022
- 4 Min. de lectura

«El viaje definitivo»
... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostáljico...
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde,
sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
El eje circular humano. En este poema, el eje circular humano –político, social o estatal- respecto a las relaciones con los demás individuos es prácticamente inexistente. La mención que se hace de los otros, es casi utilitaria: “y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario” o “morirán aquellos que me amaron”. El poeta convierte a las personas en meros entes de una obra pictórica: “y el pueblo se hará nuevo cada año”.
Juan Ramón Jiménez ocupa el trono de la divinidad. El puede morir, pero no desaparecer. De forma racional, construye su imborrable existencia. Utiliza sustantivos sencillos, pero de gran resonancia: el pozo, las campanas, el huerto; para señalar la nostalgia, la querencia, el apego: “Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco".
El eje radial. En la poesía juanramoniana el eje radial entre los seres humanos y los elementos de la naturaleza es contemplativa y de diseño; el cielo, el árbol y los pájaros, para señalar que todo se transforma, pero no desaparece y siempre retorna "y se quedarán los pájaros cantando".
El eje angular o religioso. En este poema Juan Ramón Jiménez revela su deseo de trascender, partiendo del hecho de que, aunque sea el viaje definitivo, existe la posibilidad de permanencia en otro estadio.: "y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará nostáljico..!
"Leo menos cada vez porque cada día entiendo menos".
Para analizar las palabras de Juan Ramón Jiménez como material literario, habría que conocer el lugar, la época y las circunstancias. Definir si el comentario fue hecho en su calidad de poeta, como un juego retórico, o fruto de su aislamiento mental en su 'Torre de Marfil'. Para concluir que, el lenguaje no es ni culpable ni inocente, pero sus usuarios, nosotros, los humanos, lo empleamos frecuentemente, o las más de las veces, con muy poca inocencia.
Dos etapas poéticas frente a frente.
PRIMER POEMA
Mujer, perfúmame el campo; da a mi malestar tu aroma, y que se pongan tus manos entre el tedio de mis rosas. ¡Olor a carne y romero, traje blanco y verdes hojas, ojos negros entre todo lo que azula y lo que dora! ¡Y tu risa de amor, y tus concesiones de novia, y el bien que siempre me has hecho con el clavel de tu boca! ¡Ay, corazón, que mal lates! ¡Oh, mujer, cómo me llora el alma entre tu fragancia, cazadora blanca y rosa! ¡Pero mátame de carne, que me asesine tu boca, dardo que huela a tu sangre, lengua, espada dulce y roja! Mujer, perfúmame el campo; da a mi malestar tu aroma, y que se pongan tus manos entre el tedio de mis rosas
La idea central del primer poema es el deseo erótico, una consumación febril, con el deseo, no coronado, del olvido de sí mismo. Se trata de un poema intimista y sensorial con inclusión de coplas. Poema circular e intimo donde se juega con los opuestos: la naturaleza por lo humano: campo por cuerpo; para malestar, aroma; para llanto, fragancia; para el placer, muerte. Colores: blanco, verde, negro, rojo, subrayan la pureza, la naturaleza, la pasión, la tradición árabe andaluz. El azul la perfección artística y espiritual. El verbo azular indica lo que es pleno, para el poeta el color azul es sinónimo de perfección, de lo absoluto. Estructura del poema. Cuartetos en octosílabos, verso corto asonante, uso de esdrújulas para la musicalidad e inclusión de coplas.
SEGUNDO POEMA
Eternidad, belleza sola, ¡si yo pudiese, en tu corazón único, cantarte igual que tú me cantas en el mío, las tardes claras de alegría en paz! ¡Si en tus éstasis últimos, tú me sintieras dentro, embriagándote toda, como me embriagas todo tú! ¡Si yo fuese –inefable–, olor, frescura, música, revuelo en la infinita primavera pura de tu interior totalidad sin fin.
En este poema la idea central es la fusión con la eternidad, con la belleza, con la conciencia creadora. Etapa de depuración, sin personajes, solo el tiempo, las estaciones y la conciencia del poeta. Versos sin rima ni medida exacta, con musicalidad. Lenguaje aparentemente sencillo pero muy estructurado. Ejemplo de poesía sofisticada. La identificación de Juan Ramón Jimenez y García Lorca se produce en el primer poema, principalmente en las coplas y en los sustantivos: carne, romero, novia, el clavel de tu boca o dardo que huela tu sangre, lengua, espada dulce y roja. Y la relación entre el amor y la muerte.






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