ONOMÁSTICA EN PEDRO PÁRAMO
- Bertha Diaz Olmos
- 10 ene 2022
- 8 Min. de lectura
TEPECA, FOTO DE JUAN RULFO

La onomástica en Pedro Páramo, de Juan Rulfo:
un viaje iniciático. Bertha María Díaz Olmos Para penetrar -hasta la médula- en el mundo de Juan Rulfo y en su novela Pedro Páramo[i], no basta con ser un buen y persistente lector, hay que pasar por la experiencia del enfrentamiento con la muerte del padre. Leí Pedro Páramo hace bastantes años. Mexicana de los años setenta, cuando el “boom hispanoamericano” en Europa, y los Beatles en todo el mundo. Indagué en el mundo de Juan Rulfo y su novela, desde la investigación del significado de los nombres y su aparición cronológica en el entramado de la obra. Así fue como divisé -como en los cuentos de Borges- el mítico laberinto. Considero que la búsqueda del padre es una constante universal. Bien porque como en la novela, el padre abandona sistemáticamente a los hijos, o cuando experimentas en carne propia esa pérdida. Si has nacido en México, donde los muertos caminan con los vivos, vas en busca de sus pasos. Se abre una puerta interdimensional y sumida en esa niebla te preguntas: ¿quién está muerto y quien está vivo? Si es él o eres tú. Entonces la historia de Pedro Páramo se hace presente y te diriges a la legendaria Comala, en un viaje iniciático, para preguntar por tu progenitor a aquellos que lo conocieron. “Nadie puede negar la cruz de su parroquia” Esta investigación me regaló el hallazgo de una intrahistoria mística. El significado de los nombres y su orden de aparición en la novela, da la sensación de un mensaje encriptado, en el que se adivina la salvación de esas ánimas por medio de un mensaje divino entregado al Creador. Mi ensayo Onomástica en Pedro Páramo se publicó en la revista Mundo Hispánico. Número Extraordinario. Literatura “Maestro de América. Juan Rulfo”, del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid nº 344, noviembre de 1976, pág. 58. (En el blog de Diploma de Literatura de la Universidad de Colombia, el mes de marzo de 2011, se menciona este ensayo como referencia del estudio de la novela Pedro Paramo). Juan Rulfo tuvo acceso a textos clásicos, grecolatinos y bíblicos. Estas conclusiones podrían interpretarse más como resultado del inconsciente que de su voluntad.[ii] El final de Pedro Páramo es la descripción de la caída del protagonista: “Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras”; es curioso que su nombre, Pedro, signifique “piedra”. [iii] La onomástica[iv] Existe la idea de que aquel que muere en pecado sigue vagando sobre la Tierra. Son las ánimas de los muertos que no encuentran paz ni reposo hasta que el Creador otorgue su perdón. Esta indulgencia, en mi opinión, se inicia para los habitantes de Cómala, cuando aparece Juan (nombre masculino de origen hebreo, que significa “Dios es propicio” o “Dios se ha apiadado”). Al filtrarse toda la historia ante sus ojos, se va otorgando la redención; ya que su nombre Juan también significa “Dios es misericordioso”. Al estudiar el significado de los nombres, por orden de aparición, se accede a la tradición espiritual que subyace en la innovadora estética de Rulfo. Abre la novela el nombre de Abundio (nombre que proviene del latino Abundius, que deriva del adjetivo postclásico abundus, que significa “abundante”, “copioso”); abundante de cosas telúricas y místicas, lleno de vida y muerte, de principio y final. El verdugo que recibe el perdón desde el instante en que habla con Juan (“Dios se ha apiadado”). Aunque Juan y Abundio eran hermanos, cada uno tenía un destino singular en concordancia con su nombre. Abundio lleno y carcomido por el objetivo de venganza, mientras que Juan representa la compasión y la clemencia para sus padres y los habitantes del pueblo. La dinámica de la novela con otro nombre, Eduviges (nombre de origen germánico, que significa “la que lucha en batallas”). Personaje femenino que se esfuerza por conseguir algo en su vida -aún cuando desde el principio le estaba todo negado; gozar en brazos del que le gustaba, tener padre para alguno de sus muchos hijos; su misma muerte, que no llegó, sino que ella apremió. Es también la que procura que los habitantes del pueblo comprendieran los misterios del más allá. Ella es la que guía a estos dos hijos de Pedro Páramo a la otra dimensión. Porque ella “la que sabía lo que costaba morir”, les podía infundir ánimos. No hay historia sin sufrimiento, circunstancia encarnada en la esposa de Pedro Páramo, Dolores (nombre de origen latino, derivado de doleo, “experimentar dolor”, “sufrir”). Este personaje simboliza ese entorno de desconsuelo, no sólo del personaje principal, sino de todos los habitantes de Comala. Los dolores vienen del ánimo, de los abatimientos, de la frustración, del rechazo y se alimentan de penas, por lo tanto, Dolores, que "vivía de recuerdos que la enflaquecieron", se convierte en evocación, en murmullos; y aunque proscrita y repudiada su espíritu permanece en forma de lluvia y viento. Dolores apareció con el Rancho de Enmedio; y con ella los problemas que aunque no se buscan, llegan. Pedro (nombre de origen hebreo, significa “piedra”, “roca”; proviene del nombre latino Petrus, “firme como una roca”). Pedro el protagonista, el "que no tenía el don de la resignación". Inés (nombre de origen griego, significa “pura”, “casta”). Este personaje nos relata cómo era Pedro Páramo de niño, cuando tenía el gusto por la lluvia y el disgusto por los rezos. No hay historia sin momento cómico y el nombre para la inocentada está representado por Inocencio (nombre de origen latino, “el que no tiene mancha, ni culpa de malos actos, el que está libre de toda infracción”, también “el que se disfraza con máscara”). Este personaje es el que se alía con la futura esposa de Pedro Páramo, Dolores, para conspirar y realizar un sortilegio. Este pasaje introduce al lector al mundo mexicano de las bromas y las supersticiones. Gertrudis (nombre de origen germánico, significa “lanza fiel”, “patrona de los viajeros”). Con la utilización de este nombre, se describe el pasaje de cómo Pedro Páramo, se deshace de su esposa Dolores y se asegura de que nunca vuelva. La aparición de Miguel (nombre de origen hebreo que significa “quién como Dios” o “Dios es incomparable”), es quien “jugando carreras con el tiempo”, marca el límite de la existencia terrenal de todos los habitantes del pueblo. Con su muerte se inicia la aparición de las ánimas y las plegarias de los muertos. El pilar de la Iglesia, está representado con otro nombre, Rentería (topónimo de origen vasco. En la cultura popular mexicana puede vincularse al significado de “cobrar”, “recibir ganancia”, “percibir dinero”). Los sacerdotes de los pueblos rentándose a los caciques y cobrando por un lugar en la eternidad. Sin embargo, para decirnos que aún con todo esto la religión es un consuelo, a su lado como su sombra y de su misma sangre, su sobrina Ana (nombre de origen hebreo, que significa “la benéfica”, “la compasiva”, “llena de gracia”). Para recalcar que en los relatos los temas universales se repiten, el apelativo de Terencio (nombre de origen latino, que significa “el que trilla”, y en la cultura popular, “lo trillado”). Que en todos los sistemas despóticos siempre hay uno que se rebela, que tiene coraje Ubillado (nombre de origen desconocido que significa “espíritu audaz”). Que hasta en lo más desolador hay esperanza, Isaías (nombre de origen hebreo que significa “Yahvé es salvación”), aunque se viva en un caos, Toribio (nombre de origen hebreo que significa “ruidoso”, “turbulento”, “estrepitoso”). Se reafirma el perdón para los habitantes de Comala con los nombres de Jesús (nombre de origen hebreo que significa “salvación”); y María (nombre de origen hebreo que significa “la elegida por Dios”). Ambos apelativos son expresión de piedad -no solo para los vivientes sino también para las ánimas. Para insistir que todo era una ilusión, que Pedro Páramo y Comala tampoco existían, que todo era un espejismo; el nombre de Fulgor (nombre de origen desconocido, “agente físico que alumbra los objetos y los hace visibles”). Para darnos la idea de luces, de artificios, Lucas (nombre de origen griego que significa “luminoso”, “el que resplandece”). Para decirnos que la Deidad observaba todo esto, el nombre de Filoteo (nombre de origen griego que significa “amigo de Dios”). El nombre de Galileo (gentilicio) para explicar que allí también estaban los originarios de Galilea. Que podrían encontrar la dicha y que aún tenían la condición de la felicidad, el nombre de Felicitas (nombre de origen latino que significa “bienaventuranza”). Que verían la luz, Juliana (nombre de origen latino que significa “día luminoso”). Que aunque todos estaban muertos, subsistía la pareja primigenia Donis (nombre de origen griego que significa “dado por Dios”). Las ánimas representantes de continuidad de la vida: Dorotea (nombre de origen griego que significa “donado”). Filomeno (nombre de origen griego que significa “amigo del canto”). Melquíades (nombre de origen hebreo, que significa “el que pertenece a la familia pelirroja”). Prudencio (nombre de origen latino que significa “prudente”) y Sóstenes (nombre de origen hebreo que significa “hombre sano y vigoroso”). Que existía “la justicia” (Justina, nombre de origen latino). Que en todo estercolero la belleza efímera pervive, Susana (nombre de origen hebreo que significa “lirio blanco”), la única mujer a la que Pedro Páramo amó y nunca consiguió. Que el consuelo está en el trabajo, Bartolomé, (nombre de origen hebreo que también significa “abundante en surcos”) porque todos somos arrieros. En el pasaje sobre la Revolución y los Cristeros los apelativos: Casildo (nombre de origen árabe, significa “el que lleva la lanza”); Damasio (nombre de origen griego que significa “domador”). Que se conseguirá la Revolución si se persevera, Perseverancio (nombre de origen latino). Que hay que ser “audaz” aunque sólo sea de nombre, Gerardo (apelativo de origen germano). Finalmente el perdón y reposo para las ánimas de Comala se anuncia con los nombres de Ángeles (nombre de origen griego que significa “la que lleva el mensaje”) y de Fausta (nombre de origen latino, “la del buen agüero”).
Un viaje iniciático a través del significado de los nombres de los personajes y su aparición cronológica.
Un mensaje encriptado. Casi como lo que hicieron los constructores de las catedrales medievales.
Posiblemente fruto de la persecución antirreligiosa de su tiempo.
Otra vuelta de tuerca para añadir a los numerosos análisis literarios realizados sobre la enigmática estética de Juan Rulfo.
En esta recreación literaria se han eliminado algunos nombres de personajes de la novela no relevantes para esta investigación.
Cualquier estudio sobre una obra universal es una recreación y un viaje iniciático.
Una experiencia que lleva al investigador por caminos desconocidos y asombrosos.
En este caso, la lectura de Pedro Páramo es una invitación, el horizonte infinito y la meta desconocida.
-------------------------------------------
[i] Juan Rulfo, Pedro Páramo (México: Fondo de Cultura Económica, Colección Popular, primera reimpresión de 1955). Todas las referencias a la novela en este artículo se refieren a esta primera edición.
[ii] Fundación Juan Rulfo. Nota biográfica. “Durante sus años en San Gabriel entró en contacto con la biblioteca de un cura (básicamente literaria), depositada en la casa familiar, y recordará siempre estas lecturas, esenciales en su formación literaria.
[iii] Rulfo Op.cit., pag.122
[iv] Gutierre Tibón, profesor de la UNAM (México: Diccionario Etimológico Comparado de Nombres Propios de Persona, ilustrado con 233 grabados, primera edición 1956. Unión tipográfica editorial Hispano Americana. Todas las referencias a los nombres propios de este artículo se refieren a esta edición.
Bibliografía: Diccionario de nombres – Editorial Anaya, Madrid 1970. Internet: Origen y etimología de los nombres. Rulfo Juan. “Pedro Páramo”. Editorial Fondo de Cultura Económica, México 1955. Díaz Olmos Bertha. “Onomástica en Pedro Páramo”. Revista Mundo Hispánico. Número 344. Madrid, noviembre 1976. pag. 58.
En el blog de Diploma de Literatura de la Universidad de Colombia el mes de marzo de 2011 se menciona mi ensayo, como referencia del estudio de la novela "Pedro Paramo":
Nueva publicación. Revista Cultural de Nuestra América. Archipiélago - UNAM Septiembre, 2017 - número 97 pags. 32 a 35 La onomástica en Pedro Páramo. Un viaje iniciático Bertha María Díaz Olmos (México) A la venta en la Ciudad de México en Sanborns, librerías Gandhi y Fondo de Cultura Económica.


SEMBLANZA Bertha María Díaz Olmos. Poeta e investigadora mexicana, residente en Madrid. Diplomada en Periodismo. Centro de Estudios Avanzados (México D. F.); Post-grado periodismo en: Instituto de Cooperación Iberoamericano (ICI, Madrid), Seminarios de Arte y Literatura: Universidad Complutense (Madrid); Universidad de Salamanca (España). Curso MOCC “La filosofía de los poetas”, Universidad de Vigo (España). Tiene dos poemarios publicados: El Agua Insomne (Arte y Periodismo, México, D. F. 1977) y Detrás del Corazón de Malinche (Endymion, Madrid 1992). Es coautora de antologías de cuento breve y poesía: Cada loco con su tema (Benma, México, D.F. 2013); Gente Menuda/Gente Miuda (Umsaloua, Sevilla, 2013). O Libro II das Aldravías (Artes y Letras, Brasil 2014). Versos en el Aire III (Diversidad Literaria, Madrid, 2014). Es autora del ensayo-conferencia y pieza audiovisual “Ficción Poética. Malintzin, Doña Marina, La Malinche. Arquetipo Mexicano”, que ha sido presentado en el Ateneo de Madrid, Instituto de México, Embajada en México en España, Museo de América y Foro Solidario de Burgos, con amplia difusión mediática en México y España.






Comentarios