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MALINTIZIN, DOÑA MARINA LA MALINCHE ARQUETIPO MEXICANO


Según dice Jung en su libro El Hombre y sus Símbolos: “Los arquetipos son al mismo tiempo imágenes y emociones. Sólo se puede hablar de un arquetipo cuando estos dos aspectos son simultáneos”.


Malinche es el arquetipo de la mujer mexicana enamorada, apasionada, inteligente y leal, que en todo momento está dispuesta a aliarse al hombre que ama y hacer suyos sus sueños. Capaz de sumergirse –sin fundirse- en el otro. Marina necesitaba de la dualidad de su persona para seguir siendo ella misma. La Antropóloga mexicana y autora del libro Doña Marina Mª Elena Landa dice: “Marina necesitaba muchas veces de la dualidad de su persona para conservar su independencia, seguir siendo ella misma”. Lo que Jung llamaría –la individuación-, es decir, amar sin perder su alma y su identidad. De una forma muy especial aprendió Marina de su madre este tipo de amor –al morir su padre- cacique de Xaltepec (Coatzacoalcos, Veracruz) que la hacia a ella heredera del cacicazgo, su madre prefiere venderla como esclava, antes que renunciar al hombre que amaba y del que esperaba otro hijo, para poderle heredar a éste, ese cacicazgo. Para Marina esa traumática experiencia infantil – transformada en ideal por Malintzin- fue formando su carácter y sublima esa infame acción de la madre, dándole un significado mágico: ya que fue el ser esclava lo que le permitió recorrer el camino para ese encuentro con su héroe español. Es decir, ese sentimiento de predestinación es el que le permite aliarse y hacerse imprescindible a Cortés. "Marina tenía el genio del lenguaje”, que ella utilizó para influir en los suyos y mantener el interés de Cortés. ¿Y quién, cuando ama, no es capaz de hacer suyos los sueños del otro?


DETRÁS DEL CORAZON DE MALINCHE


El libro de poesía “Detrás del Corazón de Malinche” es resultado de ese arquetipo de se puso en marcha de forma independiente cuando yo escribí ese libro. La historia de Malinche, salió desde mi niñez y adolescencia en México, y se apoderó de mi en España, cuando intentaba descifrar su historia personal.


Finalmente, yo sólo he sido el instrumento que ha podido poetizar, lo que quizás la propia Doña Marina pensó en algún momento de Cortes, y de su extraña relación sentimental: “Doña Marina aceptaba su angustia de india al sentir en todos sus poros el gran amor a Cortés –muchas veces menospreciado- y sin embargo lo sirve, lo ama y aprende su idioma” y permanece –inalterable- como una sombra, al lado del que decidió que fuera su hombre –para bien y para mal- y lo que es más significativo, con su presencia o en su ausencia.


En mi opinión, cuando uno está inmerso en un sentimiento de tal magnitud, quizás, lo menos importante sea la presencia del otro, pues en el fondo, se ama esa capacidad de ser diferentes, al sentir un amor tan absoluto por otro -y eso es lo que nos hace perseverar- a pesar de que las circunstancia no sean favorables.


Podrían decirme que este arquetipo funciona en toda mujer sin importar raza o cultura, pero la diferencia es que la lealtad de Malintzin por Cortés permanece inalterable hasta su muerte, jamás pasó por su mente el deseo de venganza ante su abandono, simplemente lo aceptó, con el estoicismo y fatalismo que formaba su personalidad. Ella ya sabía –de acuerdo con el signo calendarico bajo el que nació- que en su vida conseguiría amor, éxito y fortuna, pero que también lo perdería.


LA HISTORIA DE DOÑA MARINA/LA MALINCHE


Marina fue la parte equilibradora de Cortés durante su campaña hacia La Gran Tenochtitlán. La historia de La Malinche, en México –depende de quién nos la cuente- es un relato romántico, un relato de traición –o un adjetivo peyorativo mexicano: “malinchista” para significar al que reniega de su herencia y se deja deslumbrar por lo extranjero.

Malinche o Doña Marina fue la intérprete, amante; aliada fiel y leal de Cortés, su parte equilibradora, durante su campaña hacia Tenochtitlan, -hoy C. De México. Si bien, se ha dicho que debido a su excesivo amor, fue la gran traidora de su pueblo. En el libro de la antropóloga mexicana, Mª Elena Landa, “Doña Marina” queda muy claro que esto no fue así.


“Se le ha llamado traidora sin conocimiento objetivo de lo sucedido, se olvida que ella no era mexica, sino de una región que fue libre, que había sido sometida a los de Tenochtitlan”.


El amor de Malinche por Cortés se puso a prueba de diferentes formas: primero él ya estaba casado cuando conoció a Doña Marina, después al quedar viudo, -y habiendo tenido un hijo con ella, al que Cortés reconoció –él prefiere casarse con otra española y a ella la da en matrimonio a un general suyo, Juan Jaramillo –al que ella respeta y le da otra hija-.

Cortés de acuerdo con su ideosincracia y momento histórico, siente que se porta bien con Marina, al regalarle tierras suficientes en La Nueva España y honores tales que le permitieran vivir con dignidad y honor en esa nueva sociedad. Para ella nada de eso es importante, lo acepta, pero nunca fue su máximo deseo.


Asume el abandono principesco pero continua amando a su héroe español, porque ese era su carácter, su sino, su destino. A su vez, Cortés es traicionado por los suyos y por su Rey. De esta forma él tambien comparte el sino de Malintzin: “consigue sus más caros anhelos”, pero como su amante, al final, también los pierde y muere solo y desprestigiado en España añorando volver a La Nueva España.


El trasvase estaba hecho, el conquistador conquistado. Y quizás fue ese peregrino amor de Marina lo que enseñó a Cortés a sentir –a pesar de su inmensa ambición- amor por esas tierras conquistadas, por ese acento y esas gentes que sabían luchar y morir con honor.


Esto nos lleva a pensar que es de alienados amar a ese ser insensible y que en algunas ocasiones- la utiliza como simple pieza de ajedrez. Pero, el amor, enamoramiento, apasionamiento al fin, nos hace irreflexivos, pertinaces y obsesivos. El amor nos hace ver al otro, como un dios, aunque al final éste tenga los pies de barro, pero vivir esa experiencia –por un momento- nos hace sentirnos dioses.


Marina conquista y seduce a su vez a Cortés por medio de La Palabra. –esa mezcla de sonido de pájaros en castellano- con su acento, su delicadeza y prudencia. Fue su hablar dulce y su tacto femenino indispensable en la vida y consecución de las ambiciones de Cortés en México.


Cito textualmente del libro de Mª Elena Landa Dña. Marina... “a todos los conquistadores les faltó, entre otras cosas, la genialidad, el coraje, la sensatez, la justicia y sobre todo la parte equilibrante del hombre; la mujer inteligente, sagaz, fiel y profundamente enamorada”. Y esa palabra, ese acento, esa emoción, resultado de ese mestizaje, es el que transmito en el poemario “Detrás del Corazón de Malinche”.


Así que en mis poemas hay que escuchar las palabra, los reproches, las preguntas sin respuesta –en este idioma español que, la Malinche aprendió y supo utilizar de forma acertada, para convertir y convencer durante la campaña de Cortés hacia la Gran Tenochtitlán- las dudas que la asaltaban –y que nunca verbalizó- respecto al hombre que amaba.


En ese libro, no intenten buscar datos históricos, sino la historia de amor de una mujer por un extranjero, al que ella idealizó y mitificó.

Para que los mitos perduren deben desaparecer los que los originaron.

Cortés y Marina son seres inteligentes, audaces y valientes pero confusos y débiles a la hora de clarificar su irremediable desencuentro.


El arquetipo de la Malinche anidaba en mi, muy dentro, muy cerca y muy lejano, en los genes que componen mi nombre y mi historia. La poesía puede ser también un canal para conectar el mundo real con el irreal. Al estudiar la vida de esta notable mujer he encontrado las razones que hicieron saltar ese resorte en mi cerebro.


Esta confusa relación sentimental se hizo poemas para que yo la transmitiera en España, desde donde ella creyó que regresaba Quetzalcóatl / Cortés para recuperar su reino y salvarla.


Los rayos que emite el amor se expanden y tienen consecuencia en los otros, o en el otro y contienen poder suficiente, como para traspasar generaciones y países.


El amor que mueve al mundo, para la mujer es su fuerza vital. No importa su papel: esposa, concubina, madre, hermana o amiga. Son esos poderes femeninos los que empujan y arrastran a la mujer por caminos desconocidos. Pero, esos poderes son regeneradores, por eso la mujer que verdaderamente ama, jamás se siente abandonada, aunque la abandonen.


Ella me susurró palabras para contar lo inefable. Así que he recuperado para Vds. a través de mis poemas, esas palabras que quizá rondaban en la cabeza enamorada –pero también lógica e inteligente de Dña. Marina.


Hay una teoría que dice que cuando nos enamoramos, nos enamoramos de la parte divina del otro, de ese ser interior perfecto –oculta para el objeto amado- pero que el/la enamorado(a) es capaz de presentir. Por eso algunas relaciones continúan a pesar y en contra de toda lógica.


Así se entiende por qué no es necesaria la presencia, ni la correspondencia, se persigue un ideal. La capacidad de sentir algo tan hondo y tan profundo que a su vez conecta con nuestra propia parte divina. Nos hace darnos en una generosidad total y cuando se termina no queda resentimiento alguno. Un amor que nace, vive y se alimenta de uno mismo no se pierde, simplemente como el agua, retoma su lugar en nuestra alma.


Publicado por Revista de la UNAM. Archipielago, Revista Cultural de Nuestra América


http://www.revistas.unam.mx/index.php/archipielago/article/view/19883/18874


MIS CORRECCIONES A LOS MEDIOS SOBRE LA VERSIÓN ESPAÑOLA

SOBRE DOÑA MARINA/LA MALINCHE APARECIDOS EN LIBERTAD DIGITAL Y EL DIARIO ABC. Diciembre 2016


http://ivanvelez.blogspot.com.es/2015/03/cortes-y-la-leyenda-negra.html

(ver comentario)

http://www.abc.es/historia/abci-malinche-indigena-amante-hernan-cortes-odiada-defender-imperio-espanol-201612270154_noticia.html


(ver comentario)


Bibliografía


Landa, Mª Elena., Dña Marina, Editorial Egeria, Madrid.


L.de Perez-Cano Concepción. La Mujer Antes, Durante y Después d ela Conquista de México. Editorial Egeria, Madrid.


Jung. G. Carl., El Hombre y sus Símbolos, Luis de Caralt, S.A. Barcelona.


Séjourné Laurette., Pensamiento y Religión en el México Antiguo, Breviarios Fondo de Cultura Económica, México, D.F.


Diaz Olmos Bertha, Detrás del Corazón de Malinche. Editorial Endimión, Madrid


 
 
 

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