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LA FLOR DE CEMPASÚCHIL


** Información pública de Internet

que he seleccionado para esta crónica.


Cuentan que en Maninalco al morir alguien, los familiares adornaban la tumba con ramos de pequeñas flores amarillas llamadas Tonalxochitl, pues se creía que estas flores poseían la habilidad de guardar en sus corolas el calor de los rayos solares.

Existe también, una leyenda tlaxcalteca sobre la hija de un cacique de este pueblo que cultivaba en su jardín múltiples flores, aunque en él había de todos tamaños y colores, sus favoritas eran unas cuyos pétalos entre tonos amarillos y rojizos, dibujaban los mismos trazos que tiene el atardecer.Cuando los españoles derrotaron al pueblo de este cacique, su única opción fue pactar con Hernán Cortés y tuvo que entregarle como regalo a su hija, quien a su vez llegó a los brazos de Pedro de Alvarado, explorador cuya tez blanca y cabellos rubios la enamoraron. El viejo y derrotado rey tlaxcalteca sólo pudo preservar el recuerdo de su hija con aquella flor que su hija mantenía en el jardín, y que él deseaba llevar hasta su sepulcro.



De esta hermosa y ceremonial flor, el fraile Bernardino de Sahagún nos dice en su fascinante obra Historia general de las cosas de la Nueva España: … son amarillas y de buen color, y anchas y hermosas, que ellas se nacen, y otras que las siembran en los huertos; son de dos maneras, unas que se llaman hembras cempoalxóchitl y son grandes y hermosas, y otras que hay las llaman machos cempoalxóchitl y no son tan hermosas ni tan grandes.
A Sahagún debemos también la relación que nos legó de las fiestas en que esta flor se usaba particularmente. Así, en el séptimo mes llamado Tecuilhuitontli, se homenajeaba a la Diosa de la Sal Huixtocíhuatl, hermana mayor de los tlaloques, diosecillos del agua. Una mujer ataviada con los ornamentos de la diosa era sacrificada: La noche antes de la fiesta velaban las mujeres con la misma que había de morir, y cantaban y danzaban toda la noche; venida la mañana aderezábanse todos los sátrapas y hacían un areito muy solemne; y todos lo que estaban presentes al areito tenían en la mano aquellas flores que se llamaban cempoalxóchitl.
La fiesta a la madre de los dioses, Teteo Innan o Toci, Nuestra Abuela, tenían lugar en el undécimo mes conocido como Ochpaniztli, para la cual: …Entrando este mes, bailaban ocho días, sin cantar, sin teponaztli; los cuales pasados salía la mujer que era la imagen de la diosa… compuesta con los ornamentos con que pintaban a la misma diosa; y salían gran número de mujeres con ella, especialmente las médicas y parteras, y partíanse en dos bandos y peleaban apedreándose con pellas de pachtli y con hojas de tunas, y con pellas hechas de hojas de espadeña y con flores que llamaban cempoalxóchitl, este regocijo duraba cuatro días.

En el octavo mes, Huey Tecuilhuitl, llevábase a cabo la fiesta a Xilonen, Diosa del Maíz Tierno, a cuyas honras mataban a una mujer que encaminaba sus paso finales acompañada de varias mujeres que bailaban y …Llevaban todas guirnaldas amarillas, que se llaman cempoalxóchitl y sartales de los mismo las que iban delante guiando, las cuales se llamaban cihuatlamacazqui, que eran las que servían en los cúes que también vivían en sus monasterios.
Hecho este sacrificio a honras de la diosa Xilonen, tenían todos licencia de comer xilotes y pan hecho de ellos, y de comer cañas de maíz. Antes de este sacrificio nadie osaba comer estas cosas; también de allí adelante comían bledos verdes cocidos, y podían oler también las flores que se llaman cempoalxóchitl, y las otras que se llaman yiexóchitl.

Las hojas dela flor de cempasúchil contienen un aceiteen el que se han encontrado varias sustancias que sirven como aceite esencial. Este aceite esencial presenta propiedades para impedir el desarrollo de bacterias y hongos. El color, el olor y la forma de la flor simbolizan la muerte, da alegría a los altares, pero sobre todo nos muestra otra de nuestras raíces, leyenda o no, los mexicas nos dejaron una herencia llena de color y significado. Además de deleitarnos la vista es sin duda uno de los elementos más representativos del tradicional Día de Muertos. Y si la flor guarda para los muertos en sus corolas la luz solar, son afortunadas esas almas que aun en la obscuridad tienen rayitos de sol para su andar por las calles del más allá.



Los instrumentos musicales evolucionaron a la par que las sociedades mesoamericanas. El cada vez más refinado conocimiento de la cerámica permitió la creación de fascinantes vasijas en las que previamente se había puesto líquido para que, al moverlas y con el paso del viento, sonaran, como este perro con máscara antropomorfa, cuyos silbatos, que están en lugar de sus orejas, sonaban cuando el viento pasaba por ellos. Vasija zoomorfa. Preclásico. Tlatilco, estado de México. MNA.

Foto: Boris De Swan / Raíces



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