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JOSE EMILIO PACHECO. UNA TARDE DE VERANO EN LA COLONIA CONDESA


Anécdota de mi hermana

la Dra. Adriana Díaz Olmos.

Recuerdo imborrable

del trato cercano

y amable del poeta


José Emilio Pacheco.






Fue una tarde del mes de agosto de 2008 a las 16:30 horas. La temperatura era agradable. Recuerdo que yo iba caminando por la calle de Benjamín Hill hacia la biblioteca de Rosario Castellanos, en la Colonia Condesa. Justo delante de mí venían tres hombres, parecía que habían salido a caminar, tomar un café y pasar un rato de tertulia. Entonces reconocí a uno de ellos, era José Emilio Pacheco. Yo sabía que vivía cerca de allí -se le veía sereno y contento. Cuando le tuve frente a mí, le tomé por sorpresa y le llame por su nombre y respetuosamente le dije:


-“Sr. Pacheco soy asidua al Colegio Nacional y he tenido la gran fortuna de asistir a sus conferencias. Gracias por compartir sus lecturas y hacer que las personas allí presentes, tengamos la oportunidad de preguntar y platicar con Vd., y que nos conteste de esa forma natural, humana, con empatía. Le admiro mucho porque su obra poética nos ayuda a reflexionar y sus relatos nos hacen viajar.”

El estaba un poco sorprendido y con esa sencillez que siempre le caracterizó me dijo:

-“Estos son los momentos que agradezco, porque aunque la experiencia en los Foros es muy gratificante, que una persona se dirija a mí en la calle y me diga lo que ha sentido al escucharme en esas instituciones me llena de alegría.”

Aún alcancé a decirle antes de despedirme:

-“La alegría es mía porque Vd., es protagonista inolvidable de la historia de nuestro país; gracias y que tenga una bonita tarde.” Se despidió con una sonrisa y vi como se alejaba por la calle de Tamaulipas.





Foto de archivo, prensa mexicana.

Foto Biblioteca Rosario Castellanos (antiguo cine Lido) México D.F.

 
 
 

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