Bram L. Pintor, ilustrador y dibujante mexicano
- Bertha Diaz Olmos
- 10 dic 2021
- 1 Min. de lectura

Su estilo no tiene relación aparente con artistas conocidos. Sus pinturas están bien construidas y en esta “El cristal amargo” contrasta el tema religioso -la cruz en la ventana- y el mitológico -el dragón. Conceptos duales y a la vez contrapuestos. El hilo conductor visual son los colores que de izquierda a derecha enmarcan la escena. Las tonalidades bermellón, gris, marrón, blanco, dorado; se van repitiendo haciendo un recorrido desde la ventana, al florero, al Cupido, a la alfombra, a la túnica de la doncella, al espejo con filo dorado, a la imagen reflejada; a las figuras que cuelgan del espejo, y a la alfombra. En el espejo adornos que semejan gárgolas. Mientras que la inmaculada túnica de la doncella que se mira al espejo parece cobrar vida elevándose; la del reflejo parece escaparse de la escena. En la mullida alfombra se adivina la cabeza del dragón vencido. Toda la escena nos remite a la tradición mágica del Medievo, la doncella pura, el dragón sometido; las gárgolas, el querubín señalando el camino hacia un estado de elevación espiritual, mientras la protagonista no es consciente de la indicación del querubín sumergida en la contemplación de su imagen.






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